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Salud del consumidor¿Tienes dudas sobre las pruebas de detección del cáncer de mama? Esto es lo que los médicos quieren que sepas.
En cuanto a la detección del cáncer de mama , los consejos son muy contradictorios: empezar a los 40, no, a los 45. Hacerse una mamografía cada año, o quizás cada dos. Añadir una ecografía si tienes mamas densas. Considerar una resonancia magnética si tienes un alto riesgo.
No es de extrañar que tantas mujeres se pregunten: ¿qué es lo correcto para mí?
Para ayudar a aclarar las dudas, hemos elaborado una guía que explica los diferentes tipos de pruebas de detección del cáncer de mama, cuándo se recomiendan y cómo saber cuál es la adecuada para usted.
Conozca su riesgo
Antes de programar tu primera mamografía, tómate un momento para informarte sobre tu situación. El Colegio Estadounidense de Radiología y la Sociedad Estadounidense de Cirujanos de Mama recomiendan que todas las mujeres se sometan a una evaluación de riesgo de cáncer de mama a los 25 años.
Esta conversación con su médico comienza con una historia clínica personal y familiar detallada. A partir de ahí, los modelos de riesgo pueden ayudar a identificar a las mujeres con mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama y que podrían beneficiarse de pruebas de detección más tempranas o frecuentes.
Conocer tu riesgo te proporciona una hoja de ruta: cuándo comenzar las pruebas de detección, con qué frecuencia acudir y si las pruebas de imagen adicionales, como ecografías o resonancias magnéticas, deben formar parte de tu plan.
Explora tus opciones de detección
Mamografía: El estándar de oro
Se recomienda realizar una mamografía de detección cada año a las mujeres con riesgo promedio a partir de los 40 años. Las mujeres con mayor riesgo pueden necesitar comenzar a hacerse mamografías antes.
Una mamografía es una radiografía de baja dosis que puede detectar pequeños cambios en el tejido mamario, a menudo años antes de que aparezcan los síntomas. Es rápida, segura y sigue siendo la prueba de referencia para la detección precoz, cuando el tratamiento es más eficaz.
“Durante una mamografía, sentirá cierta presión al comprimirse suavemente el seno”, explicó la Dra. Mindy Goldfischer, jefa de imagenología mamaria y directora médica del Centro de Atención Mamaria y Citodiagnóstico Leslie Simon de Englewood Health. “Esa compresión es lo que nos permite obtener las imágenes más nítidas y precisas, manteniendo baja la exposición a la radiación. Solo dura unos segundos, y esa breve presión puede marcar la diferencia en la detección temprana del cáncer”.
Ecografía: Mayor claridad para mamas densas
A veces, una mamografía necesita información complementaria. Si tiene tejido mamario denso, lo que puede dificultar la lectura de las mamografías, su médico podría recomendarle una ecografía anual además de la mamografía. El tejido denso es más común en mujeres jóvenes, pero puede presentarse a cualquier edad. ¿No está segura de si tiene mamas densas? Según la ley federal, todos los informes de mamografías deben incluir esta información.
La ecografía también puede utilizarse para obtener más información sobre un hallazgo detectado en su mamografía, lo que ayuda a determinar si un área sospechosa es un ganglio linfático, un quiste (una bolsa no cancerosa llena de líquido) o tejido sólido que puede requerir una biopsia.
Resonancia magnética: Un análisis más profundo para mujeres de alto riesgo
Una resonancia magnética (RM) utiliza imanes y ondas de radio (no rayos X) para crear imágenes detalladas de la mama. Tras la administración de un medio de contraste, las zonas con flujo sanguíneo anormal se visualizan con mayor claridad, lo que ayuda a identificar incluso cambios muy pequeños.
La resonancia magnética se utiliza junto con la mamografía, no en su lugar, porque cada prueba puede revelar diferentes tipos de anomalías. Juntas, proporcionan la imagen más completa.
Debido a su alta sensibilidad, la resonancia magnética (RM) a veces detecta lesiones que no son cáncer, pero que podrían requerir una evaluación adicional. Por ello, la RM generalmente se reserva para mujeres que realmente necesitan ese nivel de detalle. Para mujeres con mayor riesgo —como aquellas con ciertas mutaciones genéticas o antecedentes familiares importantes— puede brindarles una tranquilidad adicional significativa.
¿Por qué no hacerlas todas?
Puede resultar tentador querer todas las pruebas disponibles, pero más pruebas de imagen no siempre significan una mejor atención.
“Las pruebas innecesarias a veces pueden provocar ansiedad, falsos positivos e incluso procedimientos de seguimiento que pueden no ser necesarios y resultar más perjudiciales que beneficiosos”, afirmó el Dr. Goldfischer. “Por eso, un plan personalizado, basado en su edad, riesgo y densidad mamaria, es la forma más segura y eficaz de detectar el cáncer de mama”.
También es importante que conozcas bien el aspecto y la textura normales de tus senos. No se trata de realizarte una autoexploración mensual sistemática, sino de comprender tu estado habitual para poder reconocer cualquier cambio nuevo —como un bulto, engrosamiento, dolor o diferencias en la piel— y comentárselo a tu médico de inmediato.
En resumen
La detección temprana salva vidas, y las pruebas adecuadas marcan la diferencia. No dejes que la confusión te detenga ni esperes a que aparezcan los síntomas antes de dar el siguiente paso. Programa tu prueba, haz preguntas y cuida activamente tu salud mamaria.
Publicado el 17 de noviembre de 2025